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Opinión - 1 semana ago

Tiger Errejón

¿Es el líder de Más País el icono de una nueva izquierda europea o el fantasma de un populista que se disfraza para llegar al poder?

Íñigo Errejón es el Tiger Woods de la política: niño-prodigo en su campo, entregado a su vocación, capaz de golpes increíbles, como el swing del populismo al ecologismo. De proponer una democracia radical contra la casta oligárquica a buscar consensos contra el cambio climático. Errejón se ha enfundado la chaqueta verde más rápido que si hubiera ganado el Masters de Augusta.

Sobre Errejón circulan dos hipótesis plausibles. La primera es que encarna la nueva izquierda posibilista, dialogante. Una corriente que quedó drenada por el maximalismo de Iglesias. Y se compara a Errejón con Eduardo Madina o Toni Roldán, que abandonaron el PSOE y Cs, respectivamente, porque antepusieron sus principios a los vientos electorales del momento.

Pero cabe también la interpretación opuesta: Errejón metamorfosea sus principios según sopla el aire. ¿Cómo sabemos que no es oportunista una persona que hablaba de “crear pueblo”, alabando los populismos latinoamericanos, porque era lo que se llevaba en los años de indignación post-15M, y que ahora se presenta como la izquierda pragmática, porque, casualmente, es la línea electoralmente más exitosa en la Europa contemporánea?

Nadie duda de su potente atractivo electoral, pero sí de su programa. Sumará votos por los errores de Sánchez e Iglesias. Pero ¿qué Más País quiere Errejón? En relación a Cataluña ¿sigue defendiendo el derecho a la autodeterminación? ¿Continúa creyendo que “el 15-M y el independentismo catalán” son “dos oleadas destinadas a entenderse”, que deben confluir y no enfrentarse? De esas declaraciones hace menos de tres años, pero, viendo cómo está abordando esta campaña, aquí también parece que Errejón ha cambiado ostensiblemente de rumbo.

El problema no son solo los giros ideológicos copernicanos de Errejón, sino cómo los presenta. En lugar de mostrar humildad intelectual, razonando los porqués de sus virajes, e incluyendo una cierta dosis de arrepentimiento, los oculta. Borra los tuits de apoyo al régimen de Maduro y, de la noche a la mañana, se considera heredero de la larga tradición verde europea. Una herencia, por cierto, muy inesperada, porque no nos constaba parentesco alguno.

Así que, ¿qué hay detrás de Errejón? ¿El icono de una nueva izquierda europea o el fantasma de un populista que se disfraza de lo que sea para llegar al poder? Tiene un mes para aclararlo.

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