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Economía - 08.07.2019

Millennials: la generación que no puede imaginar su futuro económico

Millennial y generación Z cuentan con un presente distinto al de los baby-boom cuando tenían su misma edad –

Mientras el sueldo medio toca máximos de la serie histórica, el de los menores de 30 años cae entre el 6,79% y el 22,16% respecto a 2010

En un contexto de inquietud por el futuro de las pensiones, los jóvenes españoles gastan un 10,7% más de lo que ingresan, según Eurostat

«Nuestros padres nos vendieron de pequeños que, trabajando y siguiendo una serie de pasos, seríamos la generación que íbamos a conseguir todo lo que quisiéramos. Era mentira». Daniel Arteta tiene 25 años; estudió Ciencia Política y Derecho, hizo un máster de Diplomacia y estuvo de Erasmus Y de prácticas en Italia; habla tres idiomas -español, inglés e italiano- y está preparándose un cuarto -francés-; vive con sus padres; y no trabaja, oposita. Es millennial (aquellos entre 1985 y 1996, aproximadamente), cumple con todos los clichés de esta generación, y es consciente de ello. Joven preparado, muy formado, hiperconectado, perfil internacional… Todo encaja, su currículum grita millennial por anverso y reverso. ¿Cuál es su problema? Precisamente, serlo.

Las oportunidades son escasas y la competencia feroz. Se dice que estos jóvenes son presente y futuro -junto a la generación Z, que es la inmediatamente posterior a la millennial-, pero hay quien ya atisba que el progreso le pasará por encima. «Somos una generación que vamos a dejar de entender el mundo antes de lo que lo hicieron nuestros padres. Somos nativos digitales, pero hasta ahí, tenemos nuestros límites», explica este veinteañero. La robótica ahora está en sus manos. Pero quién sabe qué innovación jubilará a la automatización en unas décadas.

Pese a ello, hay quien cree que son la franja idónea para liderar el cambio. «Son los mejor preparados para cuando se cambie el modelo productivo y la robótica empiece a sustituir empleos. Va a ser la generación que podrá hacerlo porque tienen los conocimientos y son los primeros nativos digitales», dice Enrique Porta, socio de Management Consulting de KPMG. Lo cierto es que en 2020, según Manpowergroup, los millennial y Z supondrán ya a nivel global el 59% de la fuerza laboral. Los del baby-boom quedarán relegados a un estrecho 6%.

Cambio de prioridades

Sus prioridades y hábitos son distintos. El cantante C. Tangana decía en uno de sus temas: «Hacer dinero es un arte. Trabajar es un arte. Los buenos negocios son la mejor de las artes». El problema surge cuando no te dejan desarrollar ese «arte» y tu salario se convierte en un boceto que nunca pisará una galería. «Tienden a tomar decisiones vitales un poco más tarde que las generaciones anteriores. Se emancipan más tarde, el 61% vive con sus padres, y otro 76% afirma que independizarse sería sacrificar su estilo de vida», defiende Porta. Y añade: «Sus prioridades han cambiado. Están muy preocupados por educarse y prepararse porque el entorno económico, competitivo y digital, hace que necesiten una formación mucho más desarrollada. Además la dificultad para encontrar trabajo ha hecho que dediquen más tiempo a la educación». Idoia de Paz, directora del Área de Consultoría de Human Capital de Deloitte, incide en el asunto de la formación: «El 84% cree que tiene las habilidades y el conocimiento que exige el entorno económico actual. Es verdad que ponen mucho foco en el desarrollo continuo». Asimismo, el experto de KPMG constata que a estos jóvenes se les exige más que al baby-boom en cuanto a educación. Incluso, perciben que tienen que realizar un mayor esfuerzo para lograr los mismos recursos. Varas de logros bien distintas.

A todo ello han contribuido la globalización, la revolución digital… y la crisis. La recesión sigue latente ante una recuperación que se ha dejado por el camino a los millennial y los Z. El Instituto Nacional de Estadística (INE) no miente. El salario medio anual en España quedó en 2017 -último año con datos disponibles- en 23.646,5 euros, lo que lo sitúa en máximos de la serie histórica. En cambio, los jóvenes no han disfrutado la misma suerte: respecto al máximo de 2010, los de menos de 20 años han perdido un 22,16% de sueldo; los de 20 a 24 años, un 11,79%; y los de 25 a 29 años, un 6,79%. Idéntica situación se da al analizar su renta anual neta media: en 2018 estaba en 10.156 euros, frente a los 10.797 euros, un 5,94% menos. Como consuelo, que apenas pagan un 8,4% de impuestos directos, una de las tasas más bajas de la UE, según Eurostat. Lejos del 14% de Reino Unido, del 15,3% de Portugal, del 18,9% de Francia, del 19,1% de Alemania, del 19,3% de Italia…

«Estas generaciones tienen menor experiencia laboral, más temporalidad y, por tanto, sufren más en un momento de crisis económica. Y la que hemos pasado les seguirá afectando porque los impactos en los salarios más bajos tardan años en diluirse», comenta Josep Mestres, economista de Caixabank Research. Un informe de esta misma institución habla de que hace falta que transcurra una década para que los efectos se evaporen.

Todo ello se traduce en que su capacidad de ahorro se convierte en un hilo tan fino que en España llegó a romperse. Según estadísticas experimentales de Eurostat, las personas de menos de 30 años en España tenían en 2015 una tasa de ahorro sobre sus ingresos de -10,7%. Es decir, se endeudan por encima de lo que ingresan. Cinco años antes el dato era del -4,5%. Se ha disparado en cuestión de un lustro incluso pese a la recuperación de la economía nacional. No pueden (¿quieren?) pensar en su futuro. La jubilación se antoja casi como una utopía. «Saben que no van a cobrar pensión. Y que están haciendo cosas que sus padres y abuelos no tuvieron que hacer. No podemos olvidar que ha sido la crisis más profunda de la historia reciente. Los que entraron al mercado laboral durante la crisis lo han tenido mucho peor que la generación anterior. Hemos salido de la crisis y habría que empezar a enfrentarse a estos temas. Ha llegado el momento de pensar en el trabajador, pese a que los ajustes fueron necesarios. Los españoles aguantaron ese proceso con mucho estoicismo», destaca Gayle Allard, profesora de Entorno Económico de IE University.

Iñaki Ortega, director de Deusto Business School, señala que «los millennials están marcados por la crisis. Y es una crisis que irrumpió en su pleno desarrollo profesional y que se ha convertido en endémica. Hablo de una crisis de modelo, es decir, que nunca volverá el modelo anterior. Ese modelo era el de que si tienes una buena formación y sigues una serie de pasos tendrías un buen futuro profesional y económico. Eso, en el nuevo modelo, es condición necesaria pero no suficiente». El mundo académico coincide con el de la calle en el diagnóstico.

Futuro de sus pensiones

¿Qué le espera a estos jóvenes? Un futuro incierto condicionado por su acceso a la vivienda (el 52,2% vive de alquiler, frente al 32,2% de hace diez años), la distopía del mercado laboral y una jubilación en el aire. «Si tienen menos capacidad de ahorro tienen menos capacidad de dedicar dinero a un fondo de pensiones. Esto debería hacernos pensar cómo redefinimos los incentivos para tener un fondo de pensiones, o fondos ligados a la empresa», afirma Mestres.

La imposibilidad de ahorrar les sitúa en la diana. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) hizo hincapié en un reciente estudio sobre desigualdad que el 70% de los del baby-boom en su veintena eran clase media; hoy, los jóvenes lo son solo el 60%. Y en España las cifras se reducen al 60% y 50%, respectivamente. Aun así, Ortega insiste en que esos indicadores no son adecuados para la realidad actual: «Los estándares de la clase media están basados en unos indicadores que hoy tienen poco sentido. Deberíamos estudiar, por ejemplo, los parámetros de consumo. Tendríamos que hablar de renta disponible y capacidad de consumo».

Para Allard, el activo más importante en el que fijarnos es el ser humano, con su particular valor intrínseco; llama a fomentar el bienestar de los jóvenes tras una época con más sombras que luces para ellos. En contraposición, justo este pasado jueves el HSBC colocaba a España cuarto en el ranking de mejores países para vivir si eres expatriado, solo por detrás de Suiza, Singapur y Canadá. Nuestro territorio atrae y repele a partes iguales, como un imán al metal y el aceite al agua.

Mestres, de Caixabank Research, recuerda que el magnate Warren Buffett dijo en alguna ocasión que los millonarios de los años 30 vivían peor que la clase media actual. Tiene razón, en ello coinciden las fuentes consultadas. El progreso ha traído avances sociales y económicos que en siglo XX sonaban a sueño, aunque ahora la crisis y los nuevos modelos productivos y de vida han dado al traste con esas generaciones Z y millennial que se decían que iban a comerse el mundo. ¿Habrá mundo para todos ellos? Un estudio de Manpowergroup sobre los millennial dice que el 37% de japoneses, el 15% de griegos, el 12% de italianos, británicos y estadounidenses y el 3% de españoles creen que tendrán que trabajar hasta su muerte.

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